Josely Vianna Baptista: poemas dispersos

1

 

Hay relámpago de belleza justo cuando y donde no se da como captura. Se imprime eterno furtivo nomás al dorso de la retina, como al interior de un eco visivo. E induce al trazo transmental. Que sería la huella-corazonada de la visión. La cual ocurre poéticamente en cuanto perfume de la intuición. Adivinación por el tacto. La lírica neoarcaica de Josely Vianna Baptista (Curitiba, 1957) sigue siendo una de las pocas actuales que prueban a explorar las posibilidades intraverbales de la sinestesia.

Lleva, por la hebra sinuosa de su inscripción intocada por las creencias o la mera época, a esa fibra elemental —por sustanciosa y mucho más amplia— que es la emoción. Emoción-pulpa. Textura mixturante de diversos y contrastados sentires, en un procesar claroscuro. Infiltra la busca de un equilibrio de inestabilidades y ciclos, llegando al convivio entre lo ultrahumano y lo extrahumano. Emoción en el sentido de los misterios. Que a los modos mutables del amor incluyen.

Tales efectos de pasaje recíproco y fluido entre Natura y Cultura equivalen a una meditación silabaria. Mediante delicada operación respirante. Como quien separase cada pétalo verbalescente del cohesivo lenguaje. La atención lectora, siguiendo su incitación, se ve devuelta a fulgores aurales y reminiscencias opalinas. Porque es sensualmente que se amplía el alcance alegórico. Dimensión plural del deshechizamiento simbólico. Corporización de fuerzas fluctuantes que se prodigan por gracia de incantación.

*Reynaldo Jiménez

 

 

 

Imágenes del mundo flotante

 

 

Rivus

 

El agua mide el tiempo en reflejos vítreos. Mudez

de clepsidras, al cielorraso ascienden (como ángeles suspendidos

en una casa barroca) y en presencia de ausencias el tiempo

se distiende. Unos senos de perfil, sueño meciendo

la red, campánula curvada por el agua de las lluvias.

 

En el horizonte invisible, dobles de anamorfosis;

sombras que se insinúan, la materia mental.

 

 

Schisma

 

Cobre que refleja simetría en los ojos:

sin jarcia ni cordaje, los móviles oscilan, barcos

sin rumbo, a la deriva (desiertos), río adentro

(en el lecho cambiante), sin remo ni vela

al viento. Se deslizan en un intervalo, río afuera,

en el linde (los sueños) —superficie.

 

Nubes y agua, pénsiles, flotando en los ojos.

Reverso de mortaja, los mantos corren en álveos:

los barcos tienen velámenes.

 

 

Restis

 

Un viento anima los paños y las cortinas oscilan,

fundas de lino (sueño) áspero quebradizo; el sol pasea

por la casa (el rostro adormecido) y en veladura la luz

insinúa las cosas: trenzas blancas ante el espejo,

relojes deslustrados, cáscaras pudriéndose en jirones

curvos, vidrios que al ras del suelo reverberan, ristras.

Filamentos dorados unen lo alto y lo bajo

 

 

—horizonte invisible, abrazo en lecho blanco:

velamen de otros cuerpos en amorosa memoria.

 

 

Velum

 

Lúcido pergamino, piel argéntea, de plata

(bolsa de agua, placenta) en las raíces aéreas. La cera

y la pulidez del pétalo encubierto: brácteas

que se abren (túnica) y se desabrochan: filandras

y nervaduras en placidez salvaje —flor

y acontecimiento que se despliega en flor.

(Velámenes, en vetas, devienen el aire.)

 

Gravidez sin peso de los pecíolos en el limbo.

 

 

Fragmentos de un renga

 

El día un sol

de filamentos metálicos.

Ninguna hilacha

(pasos desolados)

o rasgadura de sol

sobre el cordón.

 

 

El fulgor quebradizo

de ocres y sienas

en el envés de tu rostro (viento

en remolino, sequedad de desierto)

sin mirar hacia atrás.

 

 

*

 

Matices, cenizas, del negro

al gris. Lumbrera en brea (Alguien

a lo largo) tu noche insomne. En el detrito

un pez pierde las escamas

—(entre el hollín) periódicos de ayer,

negrura y plata, las máculas podres—

viendo el sol sobre nubes.

(viendo el sol sobre nubes.)

 

 

Taller Renovación

 

 

Llorar con lágrimas es señal de dolor moderado;

llorar sin lágrimas es señal de mayor dolor;

y llorar con risa es señal de dolor sumo y excesivo.

    Padre Antonio Vieira

 

 

Aquí no se ven ojos que abriguen lágrimas.

Solo artificios. El fuego encendido en los tachos de

basura.

 

Aquí no se ven ojos que abriguen lágrimas.

En el charco frío, um ramillete macera sus

pétalos.

 

Aquí no se ven ojos que abriguen lágrimas.

Las cornisas ríen con el zureo de las palomas en los

umbrales.

 

Aquí no se ven ojos que abriguen lágrimas.

Solo veredas sucias. Y la pompa fúnebre de los camiones de

escombros.

 

Al ras del suelo, como un insulto,

una moneda brilla en el desagüe

bajo el capullo adormecido de un

bulto.

 

Aquí no se ven islas que abriguen náufragos.

(Pero bajo las gasas frías de la helada

saxífragas florecen entre las piedras  –como

dádivas.)

 

*Traducción por Reynaldo Jiménez

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Sara Torres: aventura semántica

2

 

Ningún poeta es reductible a la antología. Por didáctica, por útil que pueda parecer, toda antología de una obra poética es una minoración perversa, algo así como las cabezas reducidas por ciertas tribus, o, en el mejor de los casos, como esos tejidos que lucen estampas deformadas después de haber encogido.

Qué decir entonces de la presente elección de sólo cuatro poemas de una obra…, en este caso, de la obra de Sara Torres (Gijón, Astruias, 1991).  Tengo que admitirlo: los cuatro poemas de Torres que propongo a los lectores de El Telégrafo son más el resultado de mi gusto personal que de la tentativa de “ilustrar” la obra de esta poeta como conjunto orgánico. En todo caso, me gusta compartir con los lectores la libertad sintáctica de estos poemas, esas frases que vienen de una lógica que a veces desorienta a la gramática, como las geometrías no euclidianas, que son las que de hecho logran aplicarse a los espacios siderales. También me gusta la libertad del sentido, la aventura semántica que Torres le impone a la palabra, y de la cual puede surgir por ejemplo ese árbol genealógico de Jesé, padre de David, cuyas ramas llegarán a José, pero también a María.

Me gusta finalmente esa casi permanente presencia del cuerpo en esta poesía que va más allá del tema “de género” sin eludir el erotismo que nos constituye como seres deseantes. Por cierto, si estos cuatro poemas dejan entrever algo de todo esto la responsabilidad será de la poeta y mi idiosincrásica “reducción” habrá valido la pena.

Alfredo Fressia

 

 

LA REINA COJA

Mira las manos de la Reina

cómo hacen sonar sus anillos

las manos la hiedra

las manos hiedra alambre

de la bellísima Reina coja

de la vibrante

de la imposible

de la bellísima Reina fea

Cómo mueve las manos

las cobras

las extremidades pilosas

de la tarántula en ese ritmo

en ese en ese ritmo

para para la Favorita

la que sedujo tal segundo ofuscada

para para siempre por elegida ese segundo

para para la Favorita la tarántula se mueve

la tarántula golpea ciega con sus patas

Quién va brazo a brazo

caderas prietas junto a  la Reina coja

tan pobre tan pobre

que regaló una caja de violetas

una pequeña caja de violetas

como un osario

como un minúsculo acertijo para el hambre

 

 

MATERIAL DE DESCARGA cestos de aceituna verde oliva
El coxis la lengua parsimoniosa y ciega de la tortuga
abriendo el tomate
Papilas de pepita roja exaltadas por el ácido y por el dulce

Las plumas se te despliegan inesperadamente
se arquea el plexo
vas a subirte de golpe en su hombro ave pesada
vas a subirte en azules y rojos sin delicadeza
sin posar una pata y luego la otra
tu aterrizaje desequilibrará el cuerpo al que llegas
ella separará las rodillas
arrugará los dedos de los pies pequeñas zarpas
Vas lenta pavo ostentoso
pavo reina con el plumón del invierno
primero se te avivó el tacto
luego clavaste los ojos
como dos bocas sin madre
y mudaste el abrigo
Ahora despierta
tu piel no tolera ausencia

 

 

El árbol de Jesé

Recostada
ella no duerme
del vientre templado le nace el árbol
y del árbol seis ramas
con seis palomas rojas
brillantes  bermejas
blancas cuando la lluvia
desliza un velo de sangre
que va flotante como campana
roja medusa atraviesa el bosque

Suspendidas donde la nada
en un hiato de la historia
en azarosa inmunidad
perduran ellas

toda la casta que fue
el vientre el árbol
y las aves

 


YO ABRO TU PECHO CON MIS DIEZ DEDOS
Yo retiro la presión de las costillas
Hasta que tus pulmones se hinchan con gozo
Aumentan en tres su volumen

El aire que incorporas te hace levitar
Sobre las sábanas
Con la obstinación del corcho
Abandonas el fondo
Te impulsas hacia la superficie

Yo insuflo más aire desde tu ombligo
No cesa esa sed
Algunas burbujas de oxígeno se forman
Desatan tu risa

Ríes voces
Rastreo la genealogía de tus cantos
Yo te pregunto
Tú contestas:
Sobre las voces nada sé que pueda explicarse

Tómalo así por cierto

Tú me recoges y me llamas junto a ti
Diriges mi barbilla e introduces tu lengua
En esta boca de labios entreabiertos
Tú hablas dentro
Tú gimoteas y cantas dentro
Tú contestas:
Sobre las voces nada sé que pueda explicarse

Tómalo así por cierto

Maggie Torres, “Cuidado: pintura fresca”

1

Leer la selección de poemas que presenta aquí Clinamen de la poeta paraguaya Maggie Torres (Asunción, 1981), me llevó directo al territorio —siempre en obras— de la memoria. El pasado salpicado por un aire cotidiano a infancia: unos niños amaneciendo con legañas en los ojos frente al inicio de la programación en la televisión pública, aquel señor de ceño fruncido que nos miraba siempre fijo y de manera algo perturbadora desde el cuadro apostado en la pared. Símbolos de una época desde la mirada en construcción de un niño.

Uno se enfrenta a estos poemas, también, como el espectador que observa sigiloso el encuadre de realidad que transcurre enfrente. Las escenas que la poeta decide captar en estado aún fresco, con toques de humor algunas veces, pareciera que acaban de ocurrir; cual fotografías o instantáneas recién tomadas en un paseo entre el bullicio cotidiano en una Asunción en hora pico. Todo mezclado con la picardía de expresiones joparas (palabras del guaraní dentro de construcciones del español) que se escuchan en las calles, en el mercado, en el micro: “oikota la despelote, / jaguaicha la ñemose”, dice en uno de los poemas. Pintura fresca que nos deja la ropa manchada si nos arrimamos demasiado cerca.

Paola Gallo

Ve

En principio, la mañana era ruido blanco.

Luego, unas barras verticales dividían la bandera en tres partes. Sonaba el himno. La tela tricolor se movía por turnos, y terminaba dividiéndose en cuatro, ocho, dieciséis banderitas flameantes que invadían la pantalla entera.

Al final de la transmisión, el señor del retrato.

Con legaña y todo, parpadeábamos.

Te re-quiero, che papá

Saé loo, amor a full

Como tu auto mbareté,

mi amor no tiene freno.

Apretemos ahí adentro

hasta entrar al korapy ajeno.

Cuando su muralla reviente,

tres por tres en año nuevo,

oikota la despelote,

jaguaicha la ñemose.

Si el kunu’u arma bochinche,

jahata preso oñondive.

Reposa.

Flota sobre su reino de agua ácida.

Ya invadió todo el recipiente que lo contiene

No pienses más en tratar de tocarlo con un palito, cuchara, escarbadiente

Si se mueve, corré

Si no se mueve, te está mirando

Está planeando salir del tupper y susurrar su nombre a tu oído en plena noche

Nadie te va a creer cuando despierten

Porque es imposible que un ser tan bueno, una quinta división de los seres vivientes

Llena de gracias

Multiplicadora de sanaciones

Imposible que te ataque, aunque sea con un leve sonido.

No.

No sirve que pellizques.

Tampoco servirá que  vuelvas a gritarle

Qué lo que sos, qué lo que sos

No esperes que tu casa, tu pieza, tu colección de latitas siga siendo tuya

Hace rato ya está en tu torrente sanguíneo y quizás ya llegó a tu cabeza.

Cerrá los ojos. Pará la oreja.

Mové los labios lentamente mientras te dicta

Soy Legión

Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast

AKA Kombucha

Suspensión del silencio

I

ella sueña y que se ahoga en su lengua

ella sueña y que no puede detener al grifo enjaulado

sueña que escarba las paredes

y que las cárceles

y que su garganta

II

huérfana

de un paladar que es caverna

se declaró hija de una voz

saltó al vacío

se adoptó a sí misma en la niebla

III

un grito de guerra se apaga

en el momento en que

el ojo se despega del dedo

Wingston González: vértigo y contingencia

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In a real dark night of the soul it is always three o’ clock in the morning, day after day.

Francis Scott Fitzgerald

 

Cuando empecé a leer estos poemas intenté un orden en la lectura y entendí un poco tarde que lo que busca el escritor es desordenar una realidad con la cual se siente inconforme. Luego entendí que ciertas cosas imposibles se hacen soportables a través de la rutina, en este caso, esta poesía desquiciada, busca hacer de la enajenación un hábito, pero la imagen es tan real que propicia otros encuentros.

 

El vértigo y la contingencia de quien se lanza al vacío es también un manifiesto de libertad. Sea contenido en un grito o en un impulso hacia la propia nada, la cual sujeta en sus vísceras el ansia del vuelo y la remota ilusión de sobrevivir y dejar testimonio del paisaje divisado.

La “no-presencia”, hace presencia en estos poemas de Wingston González, que son una suerte de crónica psicópata de la realidad del poeta. El mundo de afuera es desadaptado por la forma de los versos, y esto carga al poema de simbolismo; no sé si es a propósito el uso –no sé cómo más decirlo–, indiscriminado de la puntuación, la ausencia de títulos, las minúsculas sostenidas, la fractura de la forma en que se escribe la poesía, pero estos textos con toda su carga de desprecio, de iconoclasta escepticismo, recuerdan mucho a los escritores norteamericanos de la generación Beat, pues evocan todos los horrores, los errores y la poca belleza que sobrevive en los intersticios del tiempo que nos cupo en suerte vivir.

 

Hace muchos años tuve la oportunidad de leer a un colectivo centroamericano que se autodenominaba Folio 114, y del cual allegué unos opúsculos masivos, que denotaban la insistencia del grupo en el propósito por generar una manera distinta de hacer poesía. Yo no sé si Wingston pertenece o no a Folio, pero sé que su poesía se emparenta con aquella, en esa visión de aceptar el caos y retratarlo de una manera propositiva, al menos para la literatura.

 

Extiendo pues la invitación a estas radiografías que hace el autor, con las cuales intenta explicarse las cosas que parecen no tener mucho sentido, pero que son a fin de cuentas las que nos componen.

 

Larry Mejía

 

 

*

horas y horas viajando en pesadas nubes vacías

mueve sol plantas y aquí nosotras rociadas de whisky

al norte reacción alérgica al contenido de los mares

sombra cuidadosamente maquillada para funeral

luz suave brote de llanto mirada construida

silencio . no sólo en la forma de engendrarnos

en el poder de las palabras en la hora de la siega

y repartición de la muerte para vivos y sonámbulos

 

el vacío el peso del vacío un vacío detrás de otro

la luz incidente a campo abierto deja una línea

en ramas del arce y la tumba y la ventana

alimento y bebida la luz . tortura y aliento la luz

 

 

dos

 

3 de mayo, no salí de Munich, ni llegué

a Viena a la mañana siguiente con voz entrecortada

ni temprano, ni tarde, ni nunca

ahí donde había flores, aún hay flores, ¿sabés?

{maldición, sortilegio, ronda, muerte, espanto}

nadie ataja la ternura del alba en un avión al Bucureşti

de las cosas sin guardianes, las sin fuego

de los hilos volantes, la infinita banda sonora

del mundo sin agua, desnudo, infértil

 

¿qué es del mundo sin agua, desnudo e infértil?

 

caballos abajo chillantes, caballos trepadores, flexibles

mi imagen sangra; jamás mía la batalla, jamás

el lipstick, la ventanilla, lo desconocido, intermitente

fatalidad no ovaciona, no comulga

 

en la figura de las víctimas huellas fulgurantes

sin bordes, espacios ceñidos, puentes espléndidos

brazos despojados de tacto, ritmo:

Europa mueve el universo interior del yermo y ahí

y ahí está mi sangre, ahí flores negras, ahí

yo

doppelgänger de un mundo radioactivo

 

 

himno

 

Mitad del padre camarada

cuando imita al Adán que el mar sorbiera

en su casco vacío

Dylan Thomas.

 

mi papá me dijo —no bailés reguetón

 

fosforesce y la nevera es mano abierta

papá no dice que un alma necesita swing

no dice y recuerdo, que el swing es el ahora

no dice y recuerdo, que el pescado raspa grieta

prende vela el himno eufórico

del miedo

 

una secuencia, un escenario verde pastel

una sensación de bruma en la lengua

no dice y recuerdo que a las seis

llega una x que marca el compás

de skaters armados con un ipod

y en lugar de cuerpo el swing

de skater con ventana a cuestas, vaya

dolor de pie pegado a tierra de paso

agua, desliz, moroder, símbolo, pandilla, virus; oh sí jefe

no dice y recuerdo

la letra del himno la sobriedad

la calma animal del silencio inhóspito hecho

de vasos de Coca-Cola, de cumpleaños radioactivo

de heroína fósil y omisión

visita la sex shop del bloque

el techo, el vapor, cánticos, cánticos

oh, cánticos sin legra, mi ruco me dijo —no bailés charlestón

no cantés nunca

las baladas que he cantado

 

y veo que atardece, y recuerdo que dijiste

«el amor te va llegar después de baile»

y el ansia, como los cantos descompuestos

pone el corazón del sueño en la radio:

 

la mortaja, la melancolía, las películas de terror

las manos entrelazadas, suspendidas, en la niñez

valen más que una prohibición

y todo eso vale más que el confort

 

 

treinta

 

retrato con madona, santos y granero, le encontrás

cámara en mano, abrazás la sal del universo

la reproducís, la reescribís, deconstrucción del

sonido del agua cuando un cuerpo desespera

 

ñandús corren por tundras asombrosas

destrucción de pechos, presencias fijas, preguntás

lo evidente, lugar exacto, sentido, palabra limpia

en brizna de paja exaltada una voz pregunta

porqué un ñandú correría por tundra si apenas

sé qué es tundra, apenas he imaginado ñandú, apenas

su imagen incompleta, su rasgo de plaga, ese

retrato que rompe este poema, la pequeña hermenéutica

de la plenitud difícil del contacto, las fotografías

en la pared de tu habitación, tus recuerdos

plenos de resonancias muertas, qué

qué significa ser pleno

si hay que romperlo todo, qué significa el verdor

tras puerta y nube de cigarrillos a dos centímetros del techo

dibuja un cuerpo, secarse la piel que suda

sombra del nosferatu, jóvenes británicos

pub fantasma del Yorkshire, arrabal maldito

posibilidad monstruosa, asomada

en el frontispicio de un cine que abandonamos

a fantasmas que vieron nunca estos pueblos, dentro

del vientre de una batalla contra imagen hundida

en sofás de segunda, tv technicolor, de lado la herencia

la miseria de pariente extranjero cuya calavera asoma

por el cierre de los pantalones mientras el agua golpea

tus recuerdos, dispersos, el tiempo atípico

el leve simulacro de traducción que suena en las palabras

que escribo para vos, animal intraducible

cuando en O brother where art thou brilla arrodillado

ese mismo muchacho dentro de la canción

de tres sepultureros negros cavando lluvia muy lejos

lejos

del lugar en que le encontrás, redundante, innecesario

bar alegre, piedad oscura, insolación adolescente irritable

le tirás lazo, llamada telefónica, pantalla plasma

a él que no es valiente, que no es bravo, que no, que nunca

amasa coraje para emborracharse y perder

el control de su vida; maceta al océano, maceta

o hipopótamo que habla de amor cara a un ataúd

y ya no sé, la vida, ya no sé dónde alzar

el niño mugriento que a las dos de la tarde

despierta un domingo y piensa

en el fondo ofendido de esta ciudad, en esta marcha

que exhibe el espectro imantado

de mi cabello agua, cabello luz, cabello placidez municipal

factura incendiaria que baila como el mar:

 

como una tabla de felicidad en un pueblo

que no habla bien

de la felicidad

 

 

a game of you

 

telegrama de lo muerto, Martín Reyes, pescador, sueña

el mar, el vientre de la mujer de su vida, se pudre

imagina esa extensión inmensurable, esa

candencia de olas, ese perfume imperfecto

palabras agitadas en la oscuridad vertiginosa

peces saltan rabiosos, alcanzan aviones de guerra

lo ves e imaginás que ahora que ahora mismo, Martín

empieza a llover y llover, imaginás, no hay lengua

no hay simulación, no hay recuerdo completo

que salve al hombre de morir, de morir mi padre

en día sin cielo, foto de revista de arte, secuencia de cine

día sincrético, ebrio de orina de barcas hundidas

astillas, saliva radiante, de productos sacrílegos, ebrio

del espíritu muerto de sus padres, jamás mis padres

jamás lengua mía ensartada al miedo

 

mar abdomen abierto, mirá la sangre y nadie

necesita imaginar la sangre, nadie necesita referencia

fluye blanquísima sobre la tormenta y a veces

cuando luz de Venus en The American Astronaut

ilumina mis flores, blancas, terciopelo y patio tras la casa

telegrama de lo muerto, Martín pescador sueña

que aquellas plantas crecen en un vientre

mar vientre de la mujer de su vida y nada más

 

 

*

callada mi locura  . nunca fui feliz nunca zambra

imantado ( el ) infinito me ciega : un ruido desde

el carro detenido en aguas aéreas es mi tumba

ni vago dios americano ni color sujeto al polvo

mala hierba fui madera fina de nube náufraga

báscula con trampa lengua extranjera asombro

fértil corazón capaz de tiempo y paria capaz de

luz y charco . piel mármol piel reversa a estrella

 

un verde espíritu pintalabios y dos tacones altos

alzan del piso los desperdicios de mi imagen

en tanto arríaba la incertidumbre invisibles velas

hacé maletas andate rápido dijo el mediodía

huí de hado y hojarasca ; de olvidos e historias

callado y completo mi rostro la materia la imagen

marea de cosas que fueron de formas trabajadas

desde el inmenso rugido victorioso de la muerte

 

ya me miro : animal chapoteando entre piedras

viví ríos negros viví matanza viví extraviarme

fui moldeada con materia de alegría chillante

de horror . algún polvo profundo alguna inma

culada entraña en el lodo y la noche abierta y un

mundo impropio fueron la media luz donde

tras una vulnerable cultura del habla

se reconocieron cara a cara los que viven

 

 

*

una flaquísima capa de locura cubre las ventanas : hong kong percudido telegrafiado no ahí en su lugar : el otro hong kong : pasto triunfante y gloria agraviada vos y yo escribas de nuestra ruina

paramos el automóvil en kowloon ( 3 ) ante a luz vertida sobre plaza y una reportera nacional . los sirvientes apagan luces texturas pieles su fidelidad al ocaso . sirvientes limpian mesas exorcizan rebajan la potencia del desorden a humo . alguien guarda copas dobla manteles

escribas de nuestra ruina amanece en la piel una sensación de amor perdido aro de fuego amigos extraños viviendo en una cueva ; de oveja eléctrica a neón desamparado

temás o no temás con qué júbilo con qué aplomo consume leche la llama las fechas la santa santísima alta desvaida nube veraniega que llamaron los antiguos cariño . cienfuegos 500 fuegos 7493 fuegos botellas en la cabeza de bailadores ; ahora el tiempo colgado de tu barba de seis días entrega al desorden las llaves para que el carnaval entre en la casa con vos con nosotras con las niñas

amame aralia

si yo pudiera

despertaría por el ritmo virulento de las ciudades que te prohibieron . no me temás amame . diez mil nuevas lecturas de la tiniebla si yo pudiera cinco monedas en la rocola si pudiera movería la fe de los dioses sobre nosotras

vestido nuevo lucen las olas : sepulcrosnubes florecen sobre marrefugio

amame lídǎo qū a los pies del pasajero a merced de tu lengua . que el oleaje abajo sea la imagen trasgada de la dicha : sí y que para estar a su borde deba permitir

que nada aparte del crepúsculo nos recorra

( 3 ) the carriage held but just ourselves / and immortality [en el carruje solo cabíamos a nosotras / y la inmortalidad] . poems: series 1 , emily dickinson

 

 

*

nunca ser honestos . la imaginación nos necesita . en yate a isla saadiyat después de media noche vemos la orilla st . regis resort un puente árabe construido con material mexicano un informe meteorológico pronostica horca y sol  pero aún nada es lo que se refleja la no-presencia

nunca ser honestos . desierto dentro del desierto fotografía dentro de un video la alta definición del mar : dicta al oído su imagen como se dictan las vidas apenas cruzando mirada entre sí

heráclito y nezahualcóyotl . nunca ser honestos . 400 muchachos unos cuántos pájaros sus voces y estos cuerpos : recuerdos de ambos y otros disolución de su figura continuada en la oscuridad del parpadeo colectivo . nunca nunca ser del todo honestos menos con la biología la historia la cultura

cómo desembarcamos aquí costas del golfo pérsico tan real como consultar en un mapa nuestra suerte de carrera sobre el borde de khor faridah ebrios y heridos herméticos como el paisaje que nos rodea : no lo sabremos no sabremos el tono de nuestra propia biografía

pero importa el polvo la luz amarilla como la atmósfera de un mundo de límites claros espesos y distancia . ¿acaso veremos iram? otro espejo en un mapa en manos extranjeras nadie nota el televisor ni que en este barco hay solo una mujer . cómo nos hicimos de todo este océano dueños de nuestras vida : quién sabe quién . a veces es de noche . ishmael calza un bikini en felicity plantation . qué desperdicio de sol . las ciudades de hoy los sueños de más tarde

 

 

*

dos memorias o dos sombras subsuelo : te recuerdo

el rocío del parabrisas un ventarrón cribado en arena nosotras

avanzamos a 60kms/h sobre la carretera 40

el teléfono en altavoz de fondo el ganado la loca

figura de gracia y ronroneo la loca suerte por la cual

amé el murmullo impecable del sobresalto en la cual

distinguí el vientre árido de un campo anfibio entre

ciega y ciega deslumbrada por lo que apenas visible

obedece al gesto

 

de niña solía ver caballos en llamas gentes en llamas

y he aquí recuerdo nieve y creer nieve esta casa

ahora de ánimas y presencias mundo que se fue y

no había tierra ni monte : acaso memoria y estrella

 

en el reloj en la epifanía siempre es media noche

la playa espera y recuerdo a hèléne a mitad del patio

nombrándose hueso sobre músculo . se decía leprosa

delirio combustible pueblo en la carne día de

guardar su amor de polvo y leche agobiante rutina

 

comprendo que todo esté perdido : los edificios

las cabras . solíamos ver caballos en llamas

y tenían sentido las cosas cuando abrías brazos y

delimitabas la tragedia en su exacta proporción

 

 

Tania Favela: el silencio (dijo algo) adentro entre paréntesis

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En estos poemas hay una voz o dos que van más rápido, que se adelantan; como un pensamiento (o varios) en un segundo plano y que dan forma o completan o reinterpretan. Y es como si el silencio hablara entre paréntesis y aclarara los versos o los transformara. En términos musicales, (una melodía distinta, menos monótona y menos sencilla, pero que suena bien) imagino dos o tres instrumentos (o voces) perfectamente afinados, que logran combinarse en una única melodía; pero uno de ellos avanza más rápido, mientras otro reproduce notas lentas, pausadas, y un tercero se mantiene definiendo la base del ritmo, como un bajo. Y a veces el último acelera y otro se detiene casi a un punto del silencio. Y sin embargo, todos se acompañan y llegan finalmente al oído al mismo tiempo (gracias a un equilibrio con la textura del fondo). Este encuentro entre ritmos (y alturas), este fluir de unos más rápidos que otros (reitero) -que se complementan y unen-, me parece la esencia de estos poemas de Tania Favela Bustillo.

Y pese a estas complejidades que comento, se trata de una poesía que busca captar lo esencial, que canta en voz baja, diciendo, por ejemplo: “como si no pasara nada/ pero todo pasa / un susurro al oído  ─eso es todo─  el aliento cálido que entra / ─el caracol que se estremece─”. Son cuadros o fotos de pensamientos o sueños, que presentan imágenes rápidas o maneras de ver y sentir, como por ejemplo cuando dice, sobre la vida como una plegaria grácil: “recuerda lo amargo   lo duro   lo quebradizo  ahí ( adentro) / rama suelta   (piensa)  sobre sí misma  plegándose hasta el fondo / ovillándose más  (¿para quién?) /  al fondo la plegaria sigue sonando   esa palabra-bambú  (piensa)”.

Pienso en esa rama suelta, en lo delicado. Y me quedan también esas voces ligeras dando vueltas encima del poema. Entonces pienso en sonidos que se acompañan: los tacos de una mujer corriendo por una calle embaldosada y solitaria, mientras desde alguna ventana suena un piano o una radio con una canción triste y un ladrido lejano; o el ruido de la lluvia frente al mar en donde la gente pasa hablando, con las olas estallando y modificando el sentido del agua; o imagino a un poeta leyendo y explicando al mismo tiempo su canto y corrigiendo al instante. Y creo que todo esto sucede en estos versos gracias a un delicado equilibrio (entre el fondo y esta forma distinta, múltiple) que finalmente genera armonía y belleza.

Héctor Monsalve

 

*

Ítaca  (por llegar)  (por hacer)  llegar a Ítaca  ─dijo─  y naufragó tres veces

tres veces los restos flotaron sobre el agua    estos restos  ─pensó─

como pensando en sus huesos   esos huesos    los de él o ella    (flores al fin)

─pensó─  como pensando en ellos    flores    (y se quedó sentado)

Ítaca por hacer  (tres veces oyó la voz)  ((las voces))   murmullo incesante

─ la ola que se alza y choca y vuelve─  incesante ese ser que se desplaza

esos huesos    esos huecos  flores al fin      ─tan lejos─

 

 

*

luz teje sombras oblicuas  camina-el-sol

otras sombras surgen  (afuera)   (adentro)

luz teje sombras oblicuas  resuenan obstinados

días idos  camina-el sol-como-tantas-veces

(adentro)  se teje el manto

pequeñas arañas surgen    ─¿recuerdas?─

adentro/afuera el tejido se amplía  tosca textura sutil

de cojines   el olor del cáñamo/ las manos tejiendo

la araña al centro teje su telaraña oblicua

detenida    aérea    relumbra

*

El tren atraviesa lento el campo    maizales (dice)  y atrás   aquello rojizo quién sabe

buscas una marca    puesta    descolocada a la orilla

aquí nada puede herir/ aquí todo es herida

lento   entrelíneas    atraviesas el texto  (oblicuamente)  para dar en el blanco

maizales (dices) y atrás     campos de trigo  (en la memoria)

el tren atraviesa todo ese dorado puesto y dispuesto    (no hay fotografías)

más atrás un dibujo   (estás sentada leyendo / tu hermano te dibuja)

el tren avanza lento   campos de girasol   un amarillo intenso

los girasoles de Van Gogh   (piensas)  amarillo canario pálido

y atrás  (escuchas)  aquello rojizo quién sabe…

 

 

*

Al fin en nuestros hombros erramos por el mundo    (dices)    (dijo)

dices que dijo       al fin en nuestros hombros erramos por el mundo

desde lo oscuro habló  (dices)    desde el sueño la voz dijo  (sin sonido)

porque el sueño no suena            el sueño sueña la voz que dice

al fin en nuestros hombros erramos por el mundo

al fin en nuestros hombros   (dijo)   erramos

al fin nosotros erramos en el mundo

al fin  (dices)  nuestros hombros caminan livianos de su carga

*

Se quiebra lo duro     lo blando se pliega sobre sí mismo

plegaria   (piensa sin saber por qué)     la palabra es blanda

(piensas)     resiste el duro viento           palabra-bambú

─así de flexible─   (piensa o recuerda)   (no sabe bien)

bambúes  desplegándose   replegándose al viento

─gráciles─   (alguien dice)   la plegaria grácil

de ahí su fuerza de ave (dice)  sin amargura

sin amargura alguna (piensa)  se quiebra sobre sí misma

recuerda lo amargo   lo duro   lo quebradizo  ahí ( adentro)

rama suelta   (piensa)  sobre sí misma    plegándose hasta el fondo

ovillándose más  (¿para quién?)

al fondo la plegaria sigue sonando     esa palabra-bambú  (piensa)

ese campo todo bambú    ─grácil─  moviéndose al decir del viento

*

Se lanzan imperturbables al vacío      los pájaros      se lanzan

imperturbables         (siente el pulso del tiempo)    es octubre

y no hay ninguna red            sólo el instinto que sigue el curso

del día        del día a la noche      ahí       así     (desata el nudo)

como lo hicieron los hombres de antaño   que se lanzaban    así

adentro       afuera         imperturbables          (desata el nudo)

es más que tres palabras       es más que un juego de lenguaje

tres pájaros        uno detrás del otro        siguiendo  el impulso

el pulso del tiempo         es octubre     la mañana fría

sin redes                 se abre

*

a (dareila)

Como un monolito muy pesado     como una espada que corta

como una piedra rugosa o una pared llena de texturas

como una puerta que no se abre       como un pez que escapa

sólida     cortante     áspera

infranqueable      huidiza       así  es

como una espada que corta      como una puerta que no se abre

(afuera)  adentro     cortante    como un monolito muy pesado

áspera      como un pez que escapa

infranqueable      como una espada que corta

sólida     como una puerta que no se abre     (adentro)  afuera

áspera     cortante     huidiza                      así  es

desprovista   de nombres       hueso para roer

(dareila)

 

 

*

mírate con la rosa en tu edad (dice el sueño que sueñas)

se detiene el lenguaje   ahí adentro la rosa abre sus pétalos

adentro cada pétalo es espejo   ojo que se abre hacia afuera

¿la rosa sueña?  ¿o sueña el sueño que dice?

la rosa es un azor y vuela alto    adentro   cada pétalo es un ojo

un espejo que se abre hacia el mar   ¿reflejo de qué?

se detiene el lenguaje y entra el azar     el gesto dice

la rosa sueña el sueño que sueñas       se abren sus párpados

mírate con la rosa      (en el fondo nada el tiempo)

adán abre los ojos

la rosa se abre (dice el sueño que sueña)

*

Sóplame al oído  (dijo)  que no vaya a decir ninguna estupidez

al oído y luego a la boca  (sóplame)  (dime ahí)  en lo cóncavo

ahí  (desde ahí)  que resuene tu voz en silencio    adentro 

tu voz con todos sus sonidos en silencio  (en lo cóncavo)

─pensó─    y pensó en ese caracol que es el oído

ese caracol que escucha    la espiral ─pensó también─

la voz entrando  (o saliendo)  por la espiral

(ahí sóplame)  ─dijo─ al fondo de esa espiral     arriba

la escalera de caracol?

─pensó─   el vértigo de la caída

como si no pasara nada/ pero todo pasa

un susurro al oído  ─eso es todo─  el aliento cálido que entra

─el caracol que se estremece─   eso es todo

la vida  ─pensó─  es un susurro

*

Habla poco    escucha        hablar poco es lo natural

por la boca entra  y  sale el mundo       por la boca

la herida se abre       escucha     orejas largas de Buda

toda conversación choca con el silencio

mariposas mudas en vuelo

ahí      otro lenguaje se alza

en vuelo dos entrecruzan sus alas

¿palabras aladas?    Homero habló de la palabra alada

¿recuerdas?    ahí  donde hay multitud no hay acuerdo

habla poco     una flor que se alza     un dedo que indica

el camino se abre                      sin reproches

 

Luis Eduardo García: las palabras se desplazan

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Poemas. Poemas como pájaros. Poemas como pájaros que migran de pantalla en pantalla surcando el cielo digital. El continente americano es una hoja que se arruga para unir puntos distantes. Guadalajara, Lima, Ciudad de Guatemala, Guayaquil: geografías que se abrazan a través de las palabras.

Los textos de Luis Eduardo García me han situado frente a un péndulo que se desplaza sin temor alguno sobre el abismo elástico que separa-vincula al poema, al arte contemporáneo y a la nada. Con ellos se construye una reflexión, una definición, una crítica y una puesta en práctica de lo que se concibe como poesía: ese oleaje, esa raíz de todo, esa herida luminosa. Con la dosis precisa de serenidad y riesgo, Luis Eduardo congrega colores, formas, especies, sensaciones y residuos en el trampolín maravilloso del poema.

En ese trampolín me encuentro ahora con un poeta mexicano, de quien Google me cuenta que nació en 1984 y que ha publicado los libros La música alejándose (2009), Pájaros lanzallamas (2011), Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz (2012), Instrucciones para destruir mantarrayas (2014) y Una máquina que drena lo celeste (2014). Estos son sus poemas.

Luis Méndez Salinas

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Cuando aún tenía el cabello corto sobre la frente

y jugaba junto al cancel a destruir flores

llegaste; tenías zancos de bambú y jugabas al caballo.

Caminabas a mi alrededor

entre las ciruelas azules.

Vivíamos en el pueblo de Chokan, dos pequeños sin furia ni miedo.

Tenía catorce cuando nos casamos, amor.

Era tan tímida que no reía, agachaba la cabeza y miraba al suelo.

Aunque me llamaran, jamás hacía caso.

 

A los quince dejé la tristeza. Deseaba que mi polvo se mezclara con el tuyo.

¿Para qué estar alerta?

 

A mis dieciséis partiste al lejano Ku-to-yen, repleto de ríos turbulentos.

Arrastrabas los pies al marcharte.

 

Han pasado cinco meses.

Los grillos cantan tristemente sobre mí.

Junto al cancel ha crecido el musgo. Hay tanto que no puedo quitarlo.

 

Las hojas caen antes de tiempo este otoño, el viento es insoportable.

Mariposas se confunden con el amarillo de agosto. Caen sobre la hierba

y me hieren. Envejezco.

 

Si piensas volver por el camino del río Kiang

házmelo saber, por favor.

Yo iría a encontrarte hasta Cho-fu-sa.

 

 

ANTÍDOTO CONTRA POSTALES MULTICOLOR Y COMERCIALES COSTOSOS

 

Desconfía de los fondos que carezcan de un par de aves reventadas o

algunos árboles secos

pocas cosas

más absurdas que las figuras sonrosadas delante de un atardecer casi amarillo.

 

La naturaleza puede parecer impresionante con tres o cuatro filtros encima

con tres o cuatro

millones de tomas con tecnología de punta:

modelos petrificadas con senos suculentos

enormes animales de felpa

 

algo parece estar oculto entre todo ese azul

verdoso

 

pero en realidad ahí no hay nada.

 

 

IMITADOR DE MARCEL DUCHAMP VERSUS IMITADOR DE DIOS/EL VACÍO (LUCHA EN JAULA)

 

Esto no es un poema es arte contemporáneo

no hay ritmo no hay imágenes no existe la idea de poema.

Las tres líneas se llaman “pájaro”.

 

Esto es un poema.

Hay música, hay enigma, existe la idea de poema.

Es muy hermoso, puedo decir

“un deshielo

nos desgarra”.

 

Esto ya no es un poema, es arte contemporáneo otra vez; el espacio en blanco ha sido intervenido. El cielo violentado por las moscas.

 

Esto es un poema de nuevo. Es inconfundible.

Un oleaje

gris

nos cubre

(los siguientes dos espacios en blanco también son poesía)

 

Este espacio está dedicado nuevamente al arte contemporáneo. Aunque debo decir que el arte no existe. Sin embargo esto es arte:

Representación del encuentro con el ángel que jamás podrá ser representado. 2011, Colección privada.

 

Vuelvo al poema.

La raíz de todo. Lo indecible.

Palabra del fuego creador.

Herida luminosa.

Hueso.

 

Ahora es arte contemporáneo: Bombilla sobre la destrucción del mundo IV.

Ahora

es

un

poema.

 

Ahora nada.

 

 

METAFÍSICA PARA PECES RAROS I

 

Contemplar un Rothko como se contempla una res abierta.

Contemplar una res. Abrir un Rothko.

Contemplar una res abierta como se contempla un Rothko.

Contemplar a Rothko como una res abierta.

 

Colgar a Rothko en un gancho, la res en un espacio bello

y contemplar.

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Cuando aún tenía el cabello corto y mutilaba flores

apareciste:

jugabas al dragón sobre tus zancos de hierro.

Caminabas a mi alrededor aplastando ciruelas azules.

Vivíamos en Chokan, dos pequeños furiosos.

Yo tenía catorce cuando nos amamos.

Jamás me reía. Si alguien me llamaba no obtenía respuesta.

 

A los quince mi odio aumentaba. Deseaba que nos hiciéramos polvo

polvo

polvo.

¿Para qué estar aquí?

 

Cuando cumplí dieciséis te fuiste a Ku-to-yen, cruzando ríos traicioneros. Han pasado cinco meses.

Los pájaros mueren sin cantar.

 

Ha crecido el musgo junto al cancel, hay tanto que se arrastra a mis pies.

Las hojas caen antes de tiempo este otoño. El viento es afilado.

Vuelan mariposas amarillas como agosto. Las despedazo sobre la hierba.

Yo amarilleo también.

 

Si piensas volver por el camino del río Kiang

date prisa. No estaré aquí por mucho tiempo.

 

 

METAFÍSICA PARA PECES RAROS II

 

I

Blue and Grey se llena de cal y hormigas en la esquina de la calle.

 

II

Blue and Grey es confundido con el cielo y después triturado.

 

III

Blue

and Grey es partido en dos por la cortadora de carne.

 

IV

Blue and Grey va a Hollywood y triunfa en un largometraje infantil.

 

V

Blue and Grey jamás concreta su existencia material y su lugar es ocupado por

Número 7.

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Sólo el musgo

te estará esperando.

 

 

LO INHUMANO PERMANECE

 

Quiero alejarme lo más posible de lo humano. Es viejo

y duele.

Prefiero los insectos.

 

Añorar lo azul es miserable. Creer que la belleza puede ser capturada

es jugar al exterminio.

Les estallará en el rostro. Esa es su finalidad.

 

Me alejaré lo más posible.

Lo humano jamás conocerá los límites

del dolor. Sólo conocerá

lo que puede romperse.

 

No seré parte.

Un pez violento ocupará mi lugar.

Esperaré como el cielo

a que todo sea destruido.

 

LO QUE QUEDA DE LA POESÍA

(Estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa)

 

Drenamos el estanque y había frutas de plástico, un jaguar muerto y joyería barata para satisfacer la demanda navideña de Moldavia durante dos décadas.

 

Varias cajitas musicales estaban atrapadas entre algas, pero aún funcionaban.

 

Una sirena pelirroja nos habló de Jesucristo mientras trabajábamos, pero todo resultó ser una performance racista.

 

Llenamos ochenta bolsas negras con esqueletos de peces, envases de plástico y condones usados.

 

Tres ancianos reportados como perdidos vivían al fondo, en una cápsula.

 

Al acercarnos, uno de ellos puso una hoja de papel contra el vidrio. Podía leerse: “Los investigadores de la Universidad de Arkansas estuvieron aquí antes”.

 

Obtuvimos cien dólares de la venta de los envases y las cajitas musicales. Los apostamos a una estrella fugaz llamada tiroloco.

 

 

LOS ASTROS SOLO QUIEREN BAILAR EL VALS

 

Después de siglos de incertidumbre, los humanos descubrieron que su propósito en el mundo era construir máquinas que los libraran del trabajo.

 

Las máquinas, por su parte, no tardaron en comprender que tendrían que encontrar un método para controlar a las plantas, con el fin de sacudirse la opresión de los humanos.

 

Un grupo de plantas rebeldes drogaron a los ñus, para que al comerlos, los grandes felinos enloquecieran y atacaran a humanos y máquinas por igual.

 

Cansados, los grandes felinos miraron al cielo y elevaron una plegaria esperando que los astros lanzaran un rayo de muerte sobre la Tierra.

 

Los astros, como siempre, sólo quisieron bailar el vals.