Luis Eduardo García: las palabras se desplazan

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Poemas. Poemas como pájaros. Poemas como pájaros que migran de pantalla en pantalla surcando el cielo digital. El continente americano es una hoja que se arruga para unir puntos distantes. Guadalajara, Lima, Ciudad de Guatemala, Guayaquil: geografías que se abrazan a través de las palabras.

Los textos de Luis Eduardo García me han situado frente a un péndulo que se desplaza sin temor alguno sobre el abismo elástico que separa-vincula al poema, al arte contemporáneo y a la nada. Con ellos se construye una reflexión, una definición, una crítica y una puesta en práctica de lo que se concibe como poesía: ese oleaje, esa raíz de todo, esa herida luminosa. Con la dosis precisa de serenidad y riesgo, Luis Eduardo congrega colores, formas, especies, sensaciones y residuos en el trampolín maravilloso del poema.

En ese trampolín me encuentro ahora con un poeta mexicano, de quien Google me cuenta que nació en 1984 y que ha publicado los libros La música alejándose (2009), Pájaros lanzallamas (2011), Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz (2012), Instrucciones para destruir mantarrayas (2014) y Una máquina que drena lo celeste (2014). Estos son sus poemas.

Luis Méndez Salinas

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Cuando aún tenía el cabello corto sobre la frente

y jugaba junto al cancel a destruir flores

llegaste; tenías zancos de bambú y jugabas al caballo.

Caminabas a mi alrededor

entre las ciruelas azules.

Vivíamos en el pueblo de Chokan, dos pequeños sin furia ni miedo.

Tenía catorce cuando nos casamos, amor.

Era tan tímida que no reía, agachaba la cabeza y miraba al suelo.

Aunque me llamaran, jamás hacía caso.

 

A los quince dejé la tristeza. Deseaba que mi polvo se mezclara con el tuyo.

¿Para qué estar alerta?

 

A mis dieciséis partiste al lejano Ku-to-yen, repleto de ríos turbulentos.

Arrastrabas los pies al marcharte.

 

Han pasado cinco meses.

Los grillos cantan tristemente sobre mí.

Junto al cancel ha crecido el musgo. Hay tanto que no puedo quitarlo.

 

Las hojas caen antes de tiempo este otoño, el viento es insoportable.

Mariposas se confunden con el amarillo de agosto. Caen sobre la hierba

y me hieren. Envejezco.

 

Si piensas volver por el camino del río Kiang

házmelo saber, por favor.

Yo iría a encontrarte hasta Cho-fu-sa.

 

 

ANTÍDOTO CONTRA POSTALES MULTICOLOR Y COMERCIALES COSTOSOS

 

Desconfía de los fondos que carezcan de un par de aves reventadas o

algunos árboles secos

pocas cosas

más absurdas que las figuras sonrosadas delante de un atardecer casi amarillo.

 

La naturaleza puede parecer impresionante con tres o cuatro filtros encima

con tres o cuatro

millones de tomas con tecnología de punta:

modelos petrificadas con senos suculentos

enormes animales de felpa

 

algo parece estar oculto entre todo ese azul

verdoso

 

pero en realidad ahí no hay nada.

 

 

IMITADOR DE MARCEL DUCHAMP VERSUS IMITADOR DE DIOS/EL VACÍO (LUCHA EN JAULA)

 

Esto no es un poema es arte contemporáneo

no hay ritmo no hay imágenes no existe la idea de poema.

Las tres líneas se llaman “pájaro”.

 

Esto es un poema.

Hay música, hay enigma, existe la idea de poema.

Es muy hermoso, puedo decir

“un deshielo

nos desgarra”.

 

Esto ya no es un poema, es arte contemporáneo otra vez; el espacio en blanco ha sido intervenido. El cielo violentado por las moscas.

 

Esto es un poema de nuevo. Es inconfundible.

Un oleaje

gris

nos cubre

(los siguientes dos espacios en blanco también son poesía)

 

Este espacio está dedicado nuevamente al arte contemporáneo. Aunque debo decir que el arte no existe. Sin embargo esto es arte:

Representación del encuentro con el ángel que jamás podrá ser representado. 2011, Colección privada.

 

Vuelvo al poema.

La raíz de todo. Lo indecible.

Palabra del fuego creador.

Herida luminosa.

Hueso.

 

Ahora es arte contemporáneo: Bombilla sobre la destrucción del mundo IV.

Ahora

es

un

poema.

 

Ahora nada.

 

 

METAFÍSICA PARA PECES RAROS I

 

Contemplar un Rothko como se contempla una res abierta.

Contemplar una res. Abrir un Rothko.

Contemplar una res abierta como se contempla un Rothko.

Contemplar a Rothko como una res abierta.

 

Colgar a Rothko en un gancho, la res en un espacio bello

y contemplar.

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Cuando aún tenía el cabello corto y mutilaba flores

apareciste:

jugabas al dragón sobre tus zancos de hierro.

Caminabas a mi alrededor aplastando ciruelas azules.

Vivíamos en Chokan, dos pequeños furiosos.

Yo tenía catorce cuando nos amamos.

Jamás me reía. Si alguien me llamaba no obtenía respuesta.

 

A los quince mi odio aumentaba. Deseaba que nos hiciéramos polvo

polvo

polvo.

¿Para qué estar aquí?

 

Cuando cumplí dieciséis te fuiste a Ku-to-yen, cruzando ríos traicioneros. Han pasado cinco meses.

Los pájaros mueren sin cantar.

 

Ha crecido el musgo junto al cancel, hay tanto que se arrastra a mis pies.

Las hojas caen antes de tiempo este otoño. El viento es afilado.

Vuelan mariposas amarillas como agosto. Las despedazo sobre la hierba.

Yo amarilleo también.

 

Si piensas volver por el camino del río Kiang

date prisa. No estaré aquí por mucho tiempo.

 

 

METAFÍSICA PARA PECES RAROS II

 

I

Blue and Grey se llena de cal y hormigas en la esquina de la calle.

 

II

Blue and Grey es confundido con el cielo y después triturado.

 

III

Blue

and Grey es partido en dos por la cortadora de carne.

 

IV

Blue and Grey va a Hollywood y triunfa en un largometraje infantil.

 

V

Blue and Grey jamás concreta su existencia material y su lugar es ocupado por

Número 7.

 

 

LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO: UNA CARTA (VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE LA VERSIÓN LIBRE DE EZRA POUND A PARTIR DE LI BAI)

 

Sólo el musgo

te estará esperando.

 

 

LO INHUMANO PERMANECE

 

Quiero alejarme lo más posible de lo humano. Es viejo

y duele.

Prefiero los insectos.

 

Añorar lo azul es miserable. Creer que la belleza puede ser capturada

es jugar al exterminio.

Les estallará en el rostro. Esa es su finalidad.

 

Me alejaré lo más posible.

Lo humano jamás conocerá los límites

del dolor. Sólo conocerá

lo que puede romperse.

 

No seré parte.

Un pez violento ocupará mi lugar.

Esperaré como el cielo

a que todo sea destruido.

 

LO QUE QUEDA DE LA POESÍA

(Estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa)

 

Drenamos el estanque y había frutas de plástico, un jaguar muerto y joyería barata para satisfacer la demanda navideña de Moldavia durante dos décadas.

 

Varias cajitas musicales estaban atrapadas entre algas, pero aún funcionaban.

 

Una sirena pelirroja nos habló de Jesucristo mientras trabajábamos, pero todo resultó ser una performance racista.

 

Llenamos ochenta bolsas negras con esqueletos de peces, envases de plástico y condones usados.

 

Tres ancianos reportados como perdidos vivían al fondo, en una cápsula.

 

Al acercarnos, uno de ellos puso una hoja de papel contra el vidrio. Podía leerse: “Los investigadores de la Universidad de Arkansas estuvieron aquí antes”.

 

Obtuvimos cien dólares de la venta de los envases y las cajitas musicales. Los apostamos a una estrella fugaz llamada tiroloco.

 

 

LOS ASTROS SOLO QUIEREN BAILAR EL VALS

 

Después de siglos de incertidumbre, los humanos descubrieron que su propósito en el mundo era construir máquinas que los libraran del trabajo.

 

Las máquinas, por su parte, no tardaron en comprender que tendrían que encontrar un método para controlar a las plantas, con el fin de sacudirse la opresión de los humanos.

 

Un grupo de plantas rebeldes drogaron a los ñus, para que al comerlos, los grandes felinos enloquecieran y atacaran a humanos y máquinas por igual.

 

Cansados, los grandes felinos miraron al cielo y elevaron una plegaria esperando que los astros lanzaran un rayo de muerte sobre la Tierra.

 

Los astros, como siempre, sólo quisieron bailar el vals.

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